C de Cursilerías

Bueno, como sabrán, detrás de esa persona que aparento ser, está mi yo natural cursi. Si, aunque me queje de las comedias románticas, hago cursilerías. Me salen del corazón, porque así funcionan, y no guardo más que los recuerdos en mi mente de esos momentos “cursis” que cualquier guionista de película romántica podría haber utilizado.

  • Botiquin romántico: si, sé que lo han visto en algun lugar y parece imposible de hacer…pues no. Es más fácil de lo que uno cree. Me pareció simpático y … ¿Saben qué? Lo hice, claro. Forré una caja de blanco, le puse su cruz roja, lo dividí con otros cartones y en diferentes frascos bombones, caramelos, esas cosas. Y bueno, es lo que hay.
  • Canciones: Resultó que el muchacho era fanático de una banda argentina. Entonces agarré pedacitos de diferentes canciones y le arme algo romántico. Si, siempre me gustó jugar con las palabras
  • Lo que quería: Llegó un momento en el que se me pasó por la cabeza esta imagen de escribir algo para alguien, imprimirlo en grande, empapelar una habitación y que la persona lo leyese. Así sucedió, y además, para darle el touch, una caja con bombones en el medio.

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Una de las tantas hojas

  • Acompañar viajes: (ATM: Apto para todo el mundo) Significa que lo he hecho varias veces a amigos, amigas, familiares, etc. Heredé del movimiento scout estas cosas místicas de acompañar por cartas. Adoro las cartas. Suelo, entonces, acompañar aventuras de personas que quiero mediante sobres, cada uno personalizado, especial para cada lector. Así, han surgido las amistades más fuertes, los lazos más bonitos…
  • Cuadernos: Cual Elizabethtown, en la que la protagonista le prepara un viaje al chico, con Cds, frases, lugares para visitar; así hice un cuaderno, para acompañar a un chico. Tomé reflexiones, bandas sonoras, cosas divertidas. Agarré un cuaderno, lo decoré, pinté y lo entregué en una caja celeste con moño blanco.

Creo que quedan muchas cursilerías por hacer. La mayoría, contrariamente a las películas, ejercieron el efecto contrario en el destinatario. Aún así, uno sigue intentando. ¿Masoquismo? No. Estos detalles cursis, incluso tontos, parten de la necesidad de guardar detalles. Esa mirada sorprendida, ese abrazo inesperado, esa sonrisa verdadera. Porque uno sabe que hay gente pidiendo por ahí “Más amor, por favor”. Una de esas tantas maneras son estas cosas, sacadas de películas, que se le ocurre a la gente y que muchas veces, no tienen el mismo efecto que en las películas.

 

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3 thoughts on “C de Cursilerías

  1. Primera vez en tu blog. Vamos por la D de Días de Abecedario ambas, casualidad!

    El cuaderno me encanta! Ahora que te leo recuerdo que yo hice uno una vez, pero al revés: me fui de viaje y se lo dejé a mi entonces novio (ahora ex novio), para que lo fuera leyendo mientas no estaba. Sorpresivamente él me había hecho algo similar a mí, aunque no era exactamente un cuaderno creo. Lo había eliminado de mi mente por completo! Y ahora me cuesta recordarlo…Apreté “delete” para que no ocupara lugar en el disco rígido que es mi cerebro me parece jajajjaa.
    Un día me gustaría escribirle a un desconocido que se vaya de viaje (avisame y te mando algo por correo! jajajaj)

    • Ahora me dan mas ganas de salir de viaje, saniendo que existe la posibilidad que me acompañes. Te empiezo a leer, estamos comunicadas!!

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