B de Buenos días, Buenos Aires

Tres grados de sensación térmica, así me recibiste ciudad natal.  La calidez del hogar se quedaba a mil kilómetros y un aire nuevo y frío me abrazó.

Luego de decisiones apresuradas, el viaje casi improvisado comenzó un domingo muy temprano empujando autos, juntando carteles del camino, riendo y cantando. En ese momento, sólo tenía una idea general de lo que quería hacer y una semana para llevarlo a cabo.

Hacía mucho que no viajaba, y extrañaba la sensación de llegar a un lugar nuevo. Un nuevo medio viejo, porque en esta ocasión el lugar me vio nacer, simplemente me tocaba redescubrirlo.

En general, Buenos Aires genera en mi sensaciones diferentes cada vez que la visito. Lo que muchos ven en el caos, estrés y dolores de cabeza, para mi es… movimiento. Desde que comencé a ir, volver e ir – como diría Buscaglia – cada viaje ha tenido algo en particular, algún toque especial. En el primero, por ejemplo, conocí a las jirafas en persona; esta vez, el viaje significó redescubrir, libertad, independencia. En realidad una resignificación, porque no era que no los hubiese sentido antes.

Acá, casi ordenadas, las diferentes experiencias:

  • Sentirse como en casa

Comienzo esta aventura quedándome en la casa de mi amiga Ana  con la que viajé. Arribábamos de sorpresa, entonces desde el llegar fue toda una experiencia. El ver a la familia emocionarse, sorprenderse, abrazarse me reconectó con eso mismo – supe entonces que en mi propia familia cosas así van a  comenzar a suceder dentro de poco tiempo.

No solo me prestaron una cama, sino que la familia entera me “adoptó”. Es más, hasta me mimaron de sobremanera. Conocí a los primos, tíos, tías abuelas, hermanos, amigos. Era una más. Lo mejor de todo esto es que no sucedió en la casa de Ana, sino en todos los amigos que visité. Mucha gente dispuesta a recibirme en sus casas e invitándome a que la próxima vez me quedase. Conocía la hospitalidad de la gente, pero esta vez, me sorprendió de más.

  • La propia familia

El conectarme tanto con las emociones y viendo el funcionar de una familia desde afuera, me posicionó para usarlo de espejo. De ver para mi propia familia – también sucedió que la familia de mi amiga es parecidísima a la mía. Cuando visité a mi madrina, pude entonces conectarme mejor con ellos, aprovechar el tiempo, ponerse al día, disfrutarlos. Me encantó la sensación de saber que existe esa conexión profunda a pesar de la distancia y que no importe realmente a cuántos kilómetros estemos.

  • Seis grados de separación

Existe por ahí esa idea que todos estamos conectados y hay sólo seis personas que nos distancian de cualquier otro ser en el mundo. Esto me pasó a mi, en la parte casi irreal del viaje. Hoy puedo tachar de la lista de cosas antes de morir lo siguiente (es una manera de decir, no existe tal lista) :

  1. Tener el libro de Aniko Villalba (que vino con el plus de conocerla a ella, abrazarla y una dedicatoria por ella)
  2. Tener un burbujero uOu 
  3. Ser parte de una investigación-proyecto (junto a Andrés Rieznik y su matemagia)
  4. Tener calcos (Proyecto Calco) de fábrica y conocer a los creadores (de la mano de Guido Commenge y que vino con un plus de “Proyecto Calco me invitó un café”)

Lo bueno, y de paso no parece como obsesionada, es que cada una de estas cosas no fueron demasiado planeadas, y todas sucedieron en 48 horas. La verdad es que puedo decir que el universo conspira, uno busca atraer cosas lindas, y las cosas lindas pasan.

  • Aventuras por la ciudad

Bueno, además de todos esos detalles mágicos, también disfrute de esos detalles que fueron de la mano con el simple hecho de dejarme sola. No sola completamente sola, sino sola con una guía T y una SUBE.

Puedo decir que recorrí todas las librerías, anduve en tren y canté las canción del tren, conocí una fábrica de caramelos y el mercado de pulgas, me hice amigos en la calle, recorrí la reserva ecológica y sentí el ruido del río y las aves del lugar, las calles me hablaron e hice cosas que no estoy acostumbrada a hacer  como fue participar de un evento que incluía cata de vinos.

Como una evaluación general, entonces, podría decir que no me disgusta nada esto de viajar y sentirme sola e independiente (más que eso, segura de mi misma y de confiar en que no me iba a perder) , que volví confiando en la gente, que busqué y encontré y sobre todo, me deje llenar de la ciudad, del nuevo aire (que estoy segura lo necesitaba) y ahora, cansada en casa, sólo queda decir…

GRACIAS, MÁS POR FAVOR.

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Graffiti en la calle

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Muebles en el mercado de pulgas

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Las calles me dicen

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Me piden…

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Esos objetos que enamoran

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El regalo del día del niño

Canción con B: Benny and the jets – Elton John

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4 thoughts on “B de Buenos días, Buenos Aires

  1. Copado, me gustó!
    Qué lindo que ya tengas el libro de Aniko! Yo esperaré el mío que pronto me traerá el cartero porque viajar a la presentacion el próximo viernes se me hace imposible ese día.
    Adelantame algooooooooo, jajaja!
    Un abrazo!!!

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