Día 30 – Lo vivido

Hace un poco más de treinta días me auto desafié a escribir mucho, a contar que pasaba en mi cabeza, y en mis días.

Este desafío en particular lo hice para sacarme las ganas y porque me conozco y a veces no termino lo que empiezo. Pasó mucho más que eso que te acabo de decir.

Hoy, día treinta, se termina. Me comprometí a hacerlo y acá estoy, treinta días más tarde.

Te conté de todo un poco, no te hablé en algunos, fuiste testigo de mi montaña rusa personal y ahora, tranquila luego de el ajetreo común en mi, respiro profundo y sonrío porque se que hay mucho más detrás de ese ¡Si, lo logré!

Hay amigos nuevos, aunque más no sean virtuales. Pero son personas, son lazos. Lazos poderosos y fuertes porque se transmiten por palabras, por la imaginación de cómo serán. Lazos que se renuevan día a día luego de leer que nueva aventuras te quieren contar, luego de saber que son más parecidos a vos de lo que creías. Amigos virtuales, reales.

Experimenté muchas sensaciones dentro y fuera del blog. Me gustó poder estar atenta a todo aquello que sucedía dentro mío, y poder elegir no escribir un día o dos. Fui libre, eso me encantó.

Es verdad que un ciclo se termina,  y siempre esto me genera un poco de dolor. Esta vez sonrío ampliamente, orgullosa de los resultados. Orgullosa de mí, de todo lo que hice, de todo lo que escribí. Un mensaje directo del universo: vos haces en medida que crees. 

Por sobre todo, me rescaté a mi misma de un montón de cosas. Me reencontré con mi mujer interior y hoy por hoy la disfruto a pleno. Sé que no me va a despedir de mi propia niña y va a ser tan autentica como quiero que sea.

De esta manera, y mientras me aceptaba, es como si de mi desprendiese esa energía que contagia a los demás a hacer lo mismo. De la misma manera que yo me sonreía a mi misma, esa energía positiva flotaba en el aire y disfruté cada momento compartido con los demás.

Me apasioné en cada aventura emprendida, di lo mejor de mi. Incluso cuando me vi en momentos malos, supe pedir ayuda y abrazarme para continuar. Me di cuerda y salí a volar. Siento en mi corazón que estoy tomando vuelo, igual que cuando agarras el barrilete y empezás a correr para que tome vuelo, y luego solo tenes que estabilizarlo. Así me encuentro, corriendo a la par del viento, despeinándome, disfrutando el movimiento.
Respeté muchos procesos, entendí muchas cosas, aprendí desde la rutina hasta el descanso y estuve presente en un montón de actividades.

Me asombré de todo y todos. Dije cosas que jamás había dicho a personas que no creía que iba a poder hablarles. Les admiré pero me admiré también de lo que les transmitía. Amor puro directo de mi corazón a los suyos.

Sé que esto es sólo el comienzo de muchos desafíos completados más. Sé que mañana no voy a ser la de hoy, pero sonrío porque lo que si puedo hacer es aceptarme y trabajar en mi misma, para transformar lo que quiera. Deje entrar muchas nuevas emociones y deje ir muchas otras.

Entonces, todo se resume a cuatro palabras…

P1080634

Gracias, más por favor. 

Si queres conocer quién me instó a hacer esto y quién más anda dando vueltas haciéndolo, pasa por aquí

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