Día 29 – El cuento de Diego

EL MANZANO QUE QUERÍA SER ESTRELLA

El pequeño manzano contemplaba cada noche el majestuoso espectáculo estelar del cautivante cielo. Su imaginación volaba a años luz. Y de día suspiraba en la verde pradera. ¡Quién pudiera ser estrella! Viendo a las aves ascender al cielo, les preguntaba: -¿Dónde duermen de día las estrellas? Las aves se sonreían. – No, pequeño manzano. Las estrellas están en el cielo día y noche, pero la gran luz del sol no nos permite divisarlas. Pero ahí están, en el infinito y gran cielo, siempre con luz.

El pequeño manzano suspiraba en sus adentros: “¡Yo quiero ser estrella!” Al viento que movía sus ramas preguntó: -Dime: ¿las estrellas están fijas? ¿Es el cielo quien las mueve? -Las estrellas se desplazan recorriendo todo el firmamento y a una velocidad de vértigo –repuso el viento. El pequeño manzano, fijo con sus raíces en la tierra, suspiraba con más anhelo: “¡Yo quiero ser estrella!” El tiempo pasó, y el pequeño manzano creció. Sus raíces profundas, su tronco fornido, sus ramas frondosas. Y dio frutos abundantes y sabrosos. Seguía soñando, dormido y despierto: “¡Yo quiero ser estrella!” Un día de verano, contempló un espectáculo que le cambió la vida. Una familia, en vacaciones, se refugió bajo su copa buscando una apreciable sombra.

En medio de la amena conversación, el padre de familia agitó violentamente el tronco del manzano. -¡Llueve manzanas, llueve manzanas! Risas generalizadas, y, en medio de juegos, todos saborearon una manzana. -¡Hum, qué rica! – comentaban al unísono. El manzano observaba aquella escena, tantas veces repetida en su historia personal. Pero vino la novedad. -¿Y quieren, pequeños, que les regale una estrella? -Papá, papá, de día no hay estrellas –quisieron corregir los más pequeños del grupo familiar. -¡Que se lo han creído ustedes! Les voy a regalar ahora mismo una preciosa y perfecta estrella. Se creó un clima de expectación en los chicos. El papá puso cara de interesante. La mamá sonreía. -Y van a ver una estrella muy cerca de ustedes. El manzano pensaba en sus adentros: “También los humanos sueñan como yo queriendo ser estrella”. El papá simulando a un mago exclamó: -¡Atención, por mi gran poder y magia, que ahora mismo, aquí, caiga una estrella! Entonces, el papá agitó el tronco de nuestro manzano, y cayó una vistosa manzana. Agarró un cuchillo y la cortó horizontalmente. -¡Vean, vean!

Al manzano le picó el gusanillo de la curiosidad. -¡Es verdad, qué preciosa, es una estrella! –exclamaron los pequeños. Al manzano se le removió toda su savia. ¡No lo podía creer! Tras el corte horizontal de una manzana, en su corazón, siempre se forma la imagen de una espléndida estrella.

Diego,

Este puede sonar como un cuento con una linda moraleja, pero es mucho más que eso.

Es la manera que tenemos de decirte que apenas llegamos, curiosas y tímidas, a nuestra primera clase, éramos estos pequeños manzanos. Conociendo o no la historia que te contamos, supiste ver en cada una de nosotras esa luz que llevamos dentro.

Esa luz que muchas veces se fue dolor, constancia, y quejas; otras veces fueron risas, abrazos y enseñanzas. Casi todo el tiempo, fue la seguridad que nos brindas día a día lo que nos motiva a creer en nosotras mismas.

Contarte que encontramos en estas horas semanales un lugarcito extraño, cómodo, donde el arte se expresa a través del cuerpo y a través de los sentidos, llegamos al cielo y sobre todo encontramos aquí a personas igual de extrañas nosotras. Aún sin hablar, el lugar es contención, desafío y armonía de mente y cuerpo. Aprendimos no sólo a hacer lindas figuras en una tela, sino la importancia de festejar los logros…juntos. El verdadero significado de compañerismo. Conectarnos con las demás, una niña de nueve años como una mamá con una panza de muchos meses de embarazo. Es de a poco abrirnos las puertas al cielo, a las estrellas.

Ves en nosotras esa misma luz que brota desde la pasión con la que compartís lo que sabes. Esa luz que pretende alisarnos el camino, esa luz que acompaña y enciende otras.

Por eso elegimos cualquier día, en cualquier horario, para hacer esto que no es sólo un agradecimiento, sino la celebración que existas, estés , compartas y no dejes de creer en vos, mucho menos en nosotras. Son las ganas de seguir haciendo esto que parece un juego pero es el espacio donde estamos como en casa.

Es sonreír juntos, es pedir muchas cosas lindas más. Es subirse a una tela y ponerse a flotar.

Te queremos.

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