Día 14 – Lluvia

Tengo algo especial con la lluvia.

Vivo en un lugar donde hay poca las probabilidades que llueva a lo largo del año. Cuando llueve, se hace a lo grande, con granizo a veces incluso. Pareciese que acá la gente está tan acostumbrada al sol que calienta que no le gusta mucho la lluvia, y que se enoja y queja.

Claro, para todos aquellos que andan en bicicleta todo el día, el hecho que llueva implica que se empapen. Para aquellos que planeaban salir al parque, implica que se queden en casa. Para aquellos que no les gusta el frío, se quejan de la lluvia.

A mi me dan terror las tormentas eléctricas. De pequeña me escondía debajo de las sábanas, me costaba dormirme y no sabía qué hace para callar su ruido. De a poco ese miedo comenzó a cesar, para dejar paso a la linda sensaciones causadas por la fina cortina de gotas que a veces pasa por la ciudad.

Siempre recuerdo con cariño cuando una mujer nos dijo en mapuzungún que nos fijásemos qué felices estaban los árboles de recibir la lluvia, como se reían y estaban alegres. A simple vista uno veía los árboles moviéndose por el viento y por las gotas pesadas, pero el hecho de verlo de esta manera me hizo acarrear una sonrisa todo el día.

Porque veo a la lluvia como esa agua renovadora, que busca limpiar. Que quiere regar la tierra para que todas las semillas plantadas germinen. La veo, y siento que me sobreviene un montón de calma, de momento de reflexión. En sí misma es música, y quiere llegar a todo tu ser. Es abrazo caliente, es un te o mates entre amigos. Es momentos de compartir, abrazar y narices rojas. Sobre todo, es creatividad, buscar otras maneras de hacer cosas, de buscar otras actividades.

Cuando es tan violenta que deja sin luz, es inspiración pura. Te invita a buscar una vela, encenderla. Buscar papel y lápiz, volver a lo que creías olvidado.

Es lluvia, no duele. Así que seamos como árboles, alegremosno con su llegada. P1060834

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2 thoughts on “Día 14 – Lluvia

  1. Me gustó mucho tu reflexión sobre la lluvia, a mí también me pasan cosas extrañas por dentro cuando llueve (donde yo vivo tampoco es muy común y la gente también se enfada, pero a mí me gusta caminar mojada, es una especie de purificación).

    Al final siempre que vengo a leerte me impresiona que saques tan lindas conclusiones de las pequeñas cosas. Ellas son a las que más merece la pena prestar atención!

    pd. Comencé mi desafío, si te apetece leer 🙂

    M.

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