Día 7 – El pan

Para mi, el pan tiene muchos símbolos y es una de las razones por la cual quiero ser panadera.

Cuando yo me preguntaba qué quería hacer, me fijaba mucho en esto de que era lo que iba a hacer todos los días de mi vida, y tenía que disfrutarlo. Nada me parecía más perfecto que el hecho de hacer el pan.

Pensaba que no me molestaría levantarme temprano, y amasar con mis manos kilos y kilos de pan que iban a llegar a muchas familias. Si , puede que tenga una concepción algo antigua de los panaderos, pero me encanta verlos de esa manera, por más que ahora existan máquinas y la gente vaya a la panadería a comprar.

Me veía a mi misma cocinando y sirviendo el pan a mi propia familia. Un almuerzo compartido con seres queridos, alrededor de diferentes tipos de panes. Tomar mates con tostadas mientras mis amigas me hablaran de sus familias. Enseñarle a mis hijos a amasar. Por que no, enseñarle a mis nietos a hacerlo.

El pan, hecho con tan pocos materiales, pero que llena el alma. Porque se comparte, porque es crujiente, porque lo cortas con la mano, le untas algo dulce o salado. Me gusta porque nada cambiaría por el olor a pan casero recién salido del horno.

Por todo el sacrificio que hacerlo en cantidad implica, pero sabiendo que aunque duermas a destiempo, estás llegando a la gente, están saboreando tu amor, tu cariño y tu servicio.

Incluso a la mezcla le podes agregar un montón de cosas más, que van definiendo a ese pan. Nosotros somos iguales, y de esto me di cuenta en cuanto leí sobre el pan de los sueños, creado a partir de lo que cada uno quería y soñaba.

Hace muchos años veía lejos ese día en que yo iba a hacer el pan. Me convencí que no iba a hacerlo.

Hoy, mientras me ponía el delantal, mi yo interior saltaba en una pata porque hoy era el día. Y mientras preparaba los materiales, los mezclaba y esperaba a que estuvieran listos, sólo pensaba que ese sueño se estaba haciendo realidad. Que no estaba lejos el día en el que iba a amasar para nuevos amigos, para familiares y quien sabe, hasta podría enseñar a alguien cómo se hace el pan.

Esta tarde di el primer paso, y aunque costó y llevó muchos años, hoy me veo haciendo esto que podría mantenerme feliz mucho tiempo, y para mi eso es valiosísimo.

Porque no me olvido que compañero viene de cumpanem, que significa compartir el pan. Y algo que me encanta es acompañar.

Música: Nunca dejes de bailar – Alerta Pachuca

Video: El circo de la mariposa

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2 thoughts on “Día 7 – El pan

  1. ¡Qué hermosa palabra! “pan” ¿Será porque es de mañana y acabo de despertar? ¿o porque se me vienen a la mente las manos de padre y madre amasando pan integral robusto y grandote? ¿y después el aroma a pan crujiente, y yo con un pedacito de manteca derretida? Creo que por eso es linda la palabra, por tantos recuerdos. Y además, afuera mucho frío, sol del sur, y heladas. ¡Gracias bonita! Fue un regalo para mí 🙂 ¿Para quién hiciste pan?

  2. Qué bueno, porque me acabo de despertar pensando en cuánto me apetecía volver a comprar arcilla y hacer vasijitas y luego pintarlas con esmaltes de colores, y me pareció que hablábamos de lo mismo pero con distintos materiales, porque al final de lo que se trata es de volver a utilizar las manos para crear cosas que se pueden compartir.
    ¡Un abrazo! Me gusta que quieras ser panadera.

    M.

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