El mundo ahora es nuestro y lo que nosotros hagamos de el.

Comenzando sinceramente, no tenía ni idea de lo que me esperaba y pocas ganas de asistir al Mendomoot. En los scouts, es el campamento que hace la rama Rover (17 a 21 años) de la zona 28 (Mendoza). Después de muchas idas y venidas, se hacía el 3 y 4 de Noviembre en Lavalle con la temática de 9, la película.

  • Un antes

Tuvimos que viajar el viernes para poder llegar a tiempo al evento. Pasaríamos la noche en el departamento de un dirigente, la comunidad de San Jose, mi mamá y yo. Sólo nosotras porque el resto de la comunidad a la que pertenezco estaba ya en Mendoza.

Pese a preparar todo a las apuradas, llegar justo al colectivo y a los nervios de antes del campamento, me sentía rara. Me veía de nuevo en la situación de asistir a un campamento con mucha gente, pero sola. Esta sensación me acompañó hasta que llegamos al lugar donde dormiríamos, que fue donde empezamos a vivir este campamento. Igual traté de vivir el momento y ponerme contenta. Charlé con los chicos todo el viaje, miramos la película de los tres chiflados, jugué con un bebe de un año e intenté no bajonearme antes de tiempo.

Luly y Ale, compañeros de viaje

El niño que jugó conmigo

Convivir con estos chicos me trajo algunos prejuicios. Antes de esto sólo habíamos compartido salidas breves en las cuales uno no llega a hacerse de amigos. Tenía miedo de no encajar, a esos silencios incómodos, pues cada comunidad es diferente. De nada sirvió el miedo, los prejuicios, ni las pocas ganas, porque lo único que recuerdo de esta previa aventura es la sonrisa de mi cara.

Sabía que eran un grupo maravilloso, aún así es lindo compartir un rato con ellos y recordar estas cosas. Pensé que podríamos haber elegido con mi mamá irnos a dormir a cualquier otro lado, y nada se compararía a estar acompañados por futuros grandes amigos.

El mate, los cereales, el hambre y el sueño. Por sobretodo, la comunicación, las charlas, conocerse. Ver exactamente a las personas por dentro, saber de lo que los hace feliz y lo que les da miedo.

A punto de ver la peli 9 

La charla de mujeres, y no es de sexista, pero no te das una idea de cuánto la necesitaba. Valió la pena no dormir, pasar calor, y que te piquen los mosquitos. Esas dos aparatas se ganaron un lugar en mi corazón y me abrazaron el alma.

Todo esto en menos de un día, ¿Qué más podría pedir?

  • El lugar, Asunción

Levantarse, desayunar, tomar colectivos y llegar para descansar un ratito y volver a viajar. Asunción está en Lavalle, a una hora en colectivo de la ciudad. Compartimos colectivo con Murialdo hasta el lugar.

Esperando en Murialdo, ya con las comunidades completas

Mientras esperabamos a que llegaran todos para subirnos al colectivo, visitamos el museo que esta en la sede y nos encontramos en una foto del centenario scout. En los viajes se empieza a vivir esto del espíritu scout y los locos con pañuelo. Nos terminamos sentando en el piso,tomamos mate, charlamos con los chicos de los talleres, compartimos galletitas y nos pusimos al día. Había un bullicio permanente, que invitaba a dejarte sorprender.

Visita al museo

Así empezaba el viaje

Después de 15 minutos…

 Llegamos, y eso que nos describieron como “el desierto de Lavalle”, era exactamente el desierto de Lavalle. De primera impresión, me encantó el lugar. Por lo que sabía, Asunción es uno más de los pueblos en el que viven comunidades huarpes. En los próximos dos días íbamos a compartir con ellos la alegría que cargan en su día a día, además de lo que hacen, las problemáticas locales y un pedacito de sus vidas. De pronto, ni bien arribamos, la tierra se empezó a acumular, el calor a picar y sólo viví abrazos. Que lindo que son los reencuentros con esas personas que hace mucho que no ves. Que facebook ni que facebook, aguante el face to face.

En Asunción donde había desierto…

…había mucho desierto

Las casitas me fascinaban

  • El servicio, limpieza

Habíamos empezado con el cronograma un poco tarde, así que la presentación fue simple y concisa. Luego de presentar al equipo organizador, manos a la obra. El presidente de la comunidad nos charló sobre los conflictos de las tierras, de los proyectos a futuro y del incesante trabajo de la gente del lugar. Contabamos con su apoyo para todos los servicios que se realizarían durante ese día. Habían varias opciones que previamente debías haber elegido, podías estar en la filmación de un documental, en panadería, en senderismo, limpieza , pintura o arreglar una capilla. A mi me tocó el de limpieza, probablemente uno de los menos sofisticados. No iba de mal humor y además aprendí bastantes cosas acerca de estos locos con pañuelo.

Para conocer algo más de asunción

El trabajo era simple, acompañados por dos dirigentes teníamos que juntar la basura que estaba cerca al camino de ingreso y ponerlas en bolsas. Empezamos despacito, en pequeños grupos, trabajando con los guantes, al rayo del sol, charlando. De a poco, observando me di cuenta de la pasión con la cuál se tomaron el trabajo. Quince personas, entre vegetación llena de espinas, raspándose, metiéndose metros y metros hacia dentro del camino, juntando papelitos, cartones y lo que encontrasen. No solo había pasión  sino que de a dos o de a tres se ayudaban corriéndose mutuamente las espinas para llegar al centro de ese arbusto que tenía una bolsa de basura. Me dí cuenta que podría haber estado en cualquiera de los otros servicios, pero estaba ahí, y valía la pena. Almorzamos, bajo el sol. Al regreso colocamos un cartel y como se nos acabaron las bolsas ( la única manera de frenar nuestra tarea) volvimos a la escuela que nos albergaba.

Comenzando el servicio

Flor y su nuevo amigo

Mauro comiendo

Colocamos un cartel

Equipo de los basureros

 Pero esto no termina acá, eramos los primeros en terminar y casi todos los chicos todavía seguían trabajando. Si, descansamos un ratito, tomamos agua y nos refrescamos, pero además, después de un rato, salimos todos al encuentro de los demás compañeros para ver qué estaban haciendo, y por qué no , ayudar un poco más. Fue así que ese día no solo fui “basurera” sino que también metí manos en otros servicios.

Panaderia

Pintura

Senderos

  • El taller, fotografía

Luego de amenas charlas nocturnas, un fogón divertido, música y poco sueño llego el segundo día y con el la misa en la mañana y por la tarde los talleres. Cuero, telar y fotografía. A mi me tocó el último y con Tony aprendí esas cosas específicas de la cámara y como usarla. Después vino la parte práctica, y me admiré del trabajo de Yésica y de todos los que se prendieron para que nos convirtamos en mejores fotógrafos

 Tallerista y su taller

Gaston y Majo posando

Sthefano y Majo posando

Los dos caballos que quisieron posar

“La jirafa comiendo hojitas”

Paula vs la cámara

Probando efectos

Los pollitos 

  • Un después

Y ya después solo quedó desarmar el campamento, decidir dónde se hace el próximo moot (San Rafael) y emprender el regreso. Un regreso lento, porque teníamos que esperar más de una hora en la terminal. Aproveche este rato para intentar hacer malabares. Una experiencia casi frustrada, pese a no haberlos hecho, si hubo gente que se acercó, que se rió y que además me intento enseñar. Eso, y la paciencia de mis compañeros de espera que me pasaban la pelotita cada vez que se me caían.

Los que vivimos el moot

 Junto a mamá en la terminal

Con cara de cansados y queriendo regresar

Del evento me traje muchísimas experiencias lindas y nuevas. Me gustó el reencuentro con la gente que esta lejos, el encuentro con gente linda y nueva. Disfruté trabajar con la gente del lugar y conocer un poco más de otro estilo de vida- aunque más no fuese haciendo burbujas. El cura nos dijo que somos como la levadura para amasar, y que no importa si no somos muchos, que funcionamos como  transformadores.  Me gustó volverme a inspirar. Hacía mucho que no escribía ni tenía la sensación de querer hacerlo, durante esta aventura me vi a mi misma observando y haciendo borradores en mi mente, eligiendo palabras. Me gusto la comunicación, que de a poco va fluyendo cada vez más y llega a muchas personas. Me encanto redescubrir las características del rover que tanto me gustan: la pasion, el compromiso, el servicio. Me fascino ver a educadores scouts aprendiendo a la par nuestra. Me llené de mistica, de juego y por sobre todo, de amigos.

Miguel y Ricardo, dos educadores scouts que acompañaron

y me enseñaron muchisimo en esta aventura

El grupo de chicas al que nunca me voy a cansar

de agradecer por tanta buena onda y predispocision

y amistad

Para ver mas fotos, acá hay un poco mas.

Que esta vida de aventuras no se acabe.

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